
Decorando con color amarillo fuerte o intenso puede llegar a ser algo arriesgado en un hogar, no obstante, con ese color se puede dotar al ambiente de un toque de elegancia y distinción. De todos modos, se recomienda ser prudente utilizando el color amarillo en tonalidades fuertes y no se debe saturar el ambiente, toda vez que puede resultar demasiado pesado para la vista hasta el punto de llegar a ser molesto e inquietante.
Por ello, si uno busca atrevimiento puede usar el color amarillo en paredes o en el mobiliario. Si no, se puede utilizar en pequeñas dosis con detalles decorativos como lámparas, jarrones, textiles como cojines, etc.
El color amarillo representa la alegría, la energía y la vitalidad. Cuanto más intenso sea el color, mayor será la sensación. Asimismo, la iluminación natural o artificial del ambiente influye mucho en la percepción del color.
El amarillo se asocia con el oro, la luz del sol, la salud, la felicidad, el optimismo y el placer, si bien puede ser utilizado como color primario. Incluso es mejor cuando se combina como acento con otros colores.
Hoy en día encontrar muebles amarillos puede llegar a ser complicado, salvo los muebles tapizados. Existen buenos diseños en tiendas exclusivas y también en Ikea hay algunos muy atractivos. Además, siempre se tiene la opción de pintar los muebles viejos u otros que se compren en madera sin tratar. El color amarillo agradece especialmente los acabados lisos y regulares, mates o alto brillo. El estilo envejecido es mejor dejarlo para otros colores: el amarillo reclama modernidad y alegría.